Nosotras

19 mayo, 2015
MISA DE APERTURA

El 25 de marzo de 1886, en la Diócesis de León, Guanajuato, México, el Siervo de Dios, Arcediano D. Pablo de Anda Padilla, fundó la Congregación de Hijas Mínimas de María Inmaculada en favor de los pobres y necesitados.

Su primera colaboradora fue la R. M. Mercedes de S. San José Reyes, a quien comunicó su ESPÍRITU, basándose en las palabras de San Juan: “Dios es caridad, el que vive en la caridad vive en Dios y Dios en él”.

El FIN de la Hija Mínima de María Inmaculada es la mayor gloria de Dios, cuya Santidad debe reflejar en la propia vida, en la medida en que se configure con Cristo: virgen, pobre y obediente y observe las presentes constituciones.

El CARISMA de la Hija Mínima es “configurarse con Cristo Misericordioso en favor de los necesitados, como María, en espíritu de familia”.

El IDEAL de la Hija Mínima es realizar en su vida el: “He aquí la Esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”. Esa debe ser su disposición habitual, lo que la debe caracterizar y distinguir como miembro de su Congregación.

En este camino hacia Dios no están solas; su Madre Santísima les ha precedido en su maravillosa actitud de acogida a la Voluntad de Dios: de Ella aprenderán las virtudes que les ayuden a vivir el espíritu de la Congregación: CARIDAD, CELO APOSTÓLICO, DULZURA, DISPONIBILIDAD, HUMILDAD, SILENCIO EN TODAS SUS DIMENSIONES Y SENCILLEZ.